Antes de comparar marcas, conviene listar qué tiene que estar bajo control en la constructora. El software es la consecuencia: primero el tablero de gestión, después la herramienta.
1. Presupuesto de cada obra
Rubros, conceptos, cantidades, precios y costos indirectos. Sin presupuesto estructurado, el “vamos viendo” se come el margen.
2. Compras contra el plan
Qué se compró, a quién, contra qué ítem del presupuesto. Las órdenes de compra huérfanas son la vía rápida al desvío.
3. Presupuestado vs real
No alcanza con saber cuánto se gastó en el mes: hay que saber en qué obra y contra qué plan. El semáforo por obra evita sorpresas de cierre.
4. Estado de varias obras a la vez
Una constructora rara vez tiene un solo frente. Hace falta un panel (Mis Obras o equivalente) con alertas, no cinco Excel abiertos.
5. Materiales y proveedores
Catálogo coherente, seguimiento de proveedores y recepción de OC. Si cada obra inventa nombres de insumos, los reportes mienten.
De la lista al software
Con esta lista, la evaluación de un software para constructoras se vuelve concreta. Si querés ver cómo se ordena en un producto, explorá Mis Obras, presupuestos y la guía de cómo elegir software.
